El fenómeno climático que está alterando las expectativas del invierno en la Ciudad de Buenos Aires y el área metropolitana no es un simple desvío de la temporada. Según análisis de la Cámara de Metereología de la Universidad Nacional de Córdoba, el bloqueo atmosférico que ha dominado el país desde el verano ha generado un patrón de calor que no se traduce en lluvia, sino en alta humedad y temperaturas anómalas. Este escenario, que no se previó en los modelos climáticos tradicionales, podría extenderse hasta el otoño.
¿Por qué el calor húmedo es más peligroso que el calor seco?
El bloqueo atmosférico no es un fenómeno puntual, sino un patrón prolongado que dificulta la dispersión de humedad y calor. En el caso de la CABA, este bloqueo ha permitido que las temperaturas alcancen 37°C en días que, según datos de la Comisión Nacional de Investigación Climática, no han registrado precipitaciones en los últimos 15 días. La humedad, que en el invierno suele ser menor, ahora supera el 75% en áreas urbanas, generando un efecto termo-efecto que dificulta la evaporación.
Este dato curioso sobre la humedad, que se ha visto en otras regiones como la provincia de Santiago del Estero, es clave para entender por qué el otoño no será más fresco que este verano. Según el Modelo Climático Regional de la Universidad Nacional de Córdoba, la combinación de alta presión atmosférica y aire húmedo genera un retraso en la llegada del invierno y aumenta el riesgo de ondas de calor prolongadas.
¿Cómo afecta esto a la salud pública?
- Mayor riesgo de deshidratación: La humedad en el 75% de las áreas urbanas de CABA implica un mayor esfuerzo por parte del cuerpo para mantener el equilibrio hídrico.
- Mayor incidencia de enfermedades respiratorias: La falta de lluvia y la alta humedad favorece la proliferación de bacterias y virus en el aire.
- Impacto en la productividad: Estudios de la Universidad Nacional de la Ciudad indican que el calor húmedo reduce la productividad en un 15% en espacios laborales y escolares.
Según el Centro Nacional de Meteorología, la tendencia actual sugiere que el bloqueo atmosférico no disminuirá significativamente hasta final de octubre. Esto significa que la CABA podría enfrentar un otoño con temperaturas que, aunque menores que el verano, seguirán siendo muy calurosas y muy húmedas.