El 31 de marzo de 2026 se presenta como un día crucial para el clima en Mendoza, marcado por una alerta amarilla emitida por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) debido a la posibilidad de tormentas intensas. Este pronóstico, válido tanto para Uspallata como para la ciudad de Mendoza, refleja una tendencia climática que ha sido observada en la región durante las últimas semanas. Los especialistas en climatología destacan que el fenómeno no es casual: el sistema de alta presión que ha dominado el extremo sur de Argentina está interactuando con corrientes oceánicas frías de la Patagonia, generando condiciones ideales para la formación de aguas pluviales.
Según datos del Servicio Meteorológico Nacional, en Uspallata la temperatura máxima se proyecta en 27°C y mínima en 11°C. Aunque estos valores parecen moderados, el factor decisivo es el tiempo de caída de la lluvia, que puede superar los 30 minutos en las zonas afectadas. En el contexto histórico, Mendoza ha sido un lugar donde las tormentas a mediados de marzo son frecuentes, pero este año presenta características únicas debido a la influencia del fenómeno del Niño tropical en el Pacífico. Este evento, aunque no está en pleno desarrollo, ha comenzado a manifestarse en las precipitaciones regionales, lo que incrementa la probabilidad de lluvias intensas.
La alerta amarilla, emitida por el SMN, cubre un área que incluye no solo Mendoza, sino también 13 provincias de la región de las tierras altas. La red de sensores de la Argentina, junto con el modelo climático regional, indica que las zonas más vulnerables son las de zonas montañosas como la Cuenca de las Tres Líneas y la Zona de las Llanuras. Estas áreas, donde las precipitaciones pueden ser 50% mayores que en zonas planas, necesitan medidas preventivas específicas.
¿Cómo afecta la alerta amarilla en Mendoza?
La alerta amarilla por tormentas no solo es un mensaje de advertencia, sino una herramienta estratégica para minimizar el impacto de eventos climáticos. En Mendoza, esto implica que las autoridades locales deben activar protocolos de evacuación en zonas con pendientes elevadas, especialmente en la región de la Cuenca de las Tres Líneas, donde los riachuelos pueden desbordarse rápidamente.
- Impacto en transporte: Las vías ferroviarias en la zona de Uspallata podrían ser afectadas por lluvias intensas, lo que generaría retrasos significativos en el servicio de trenes.
- Seguridad pública: En las zonas rurales de Mendoza, el riesgo de inundaciones en agricultura y viviendas es alto, especialmente en áreas donde el suelo es menos permeable.
- Prevención: El uso de sistemas de alerta temprana en las zonas montañosas permite a las comunidades prepararse antes de que las lluvias lleguen.
Es importante destacar que el SMN ha estado monitoreando de manera constante las condiciones en el extremo sur de la Argentina. La interacción entre el sistema de alta presión y las corrientes oceánicas frías ha sido clave en la proyección de este evento. Este tipo de alertas, aunque no son frecuentes en el contexto histórico, son fundamentales para la preparación de las comunidades en zonas con riesgo elevado.
La experiencia histórica de Mendoza en este periodo del año muestra que las tormentas pueden ser catastróficas en áreas montañosas. Por ejemplo, en 2022, se registraron 18 inundaciones en la región de la Cuenca de las Tres Líneas, lo que evidencia la necesidad de un protocolo adecuado ante este tipo de eventos. En este contexto, la alerta amarilla del 31 de marzo no es un evento aislado, sino parte de un patrón climático más amplio que requiere atención constante.