El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) ha activado alertas de alto nivel en múltiples regiones argentinas debido a condiciones climáticas extremas. En este contexto, el fenómeno de las alertas naranja y amarillas por tormentas intensas no es un evento aislado, sino una respuesta ante patrones climáticos que, en muchos casos, están vinculados a cambios globales. Este reportaje explora cómo estas alertas, especialmente en la zona de Buenos Aires y Bahía Blanca, reflejan la creciente interacción entre el sistema climático local y las tendencias ambientales a escala mundial.
¿Por qué las alertas climáticas en Argentina están incrementando en frecuencia?
Según datos del SMN, el aumento de alertas por lluvias intensas y granizo en la última década se correlaciona con el calentamiento global. En marzo de 2026, se observa un pico en las alertas naranja, que indican posibles caídas de granizo y tormentas extremas. Este aumento no es un fenómeno único, sino una respuesta a un aumento en la frecuencia de eventos extremos relacionados al clima. En Buenos Aires, por ejemplo, se esperan valores de precipitación acumulada entre 30 y 65 mm en las próximas horas, según el SMN.
El hecho de que el SMN emita alertas amarillas y naranjas en zonas que históricamente no tenían este tipo de alertas refleja una mayor sensibilidad en la predicción climática. Esto es especialmente relevante en regiones como Bahía Blanca, donde los sistemas de alerta han sido ampliados para cubrir un área más amplia.
¿Qué implica la presencia de granizo en alertas climáticas?
- El granizo, un fenómeno asociado a tormentas intensas, es un indicador de sistemas atmosféricos muy energéticos. En Argentina, su presencia en alertas naranja significa que los sistemas de tormentas pueden ser más intensos y potencialmente dañinos.
- El SMN utiliza el término 'granizo' para alertar sobre posibles caídas de hielo en la forma de cristales, que pueden causar daños en infraestructuras y afectar la seguridad de las personas.
- La combinación de granizo con lluvias fuertes incrementa el riesgo de inundaciones en zonas urbanas, como en la provincia de Buenos Aires, donde la infraestructura está diseñada para condiciones más normales.
En el contexto histórico, el uso de alertas naranja en el SMN tiene una base sólida en la experiencia previa. Desde 2018, el SMN ha aumentado la frecuencia de alertas por tormentas en zonas que antes tenían alertas amarillas. Esto indica una mejora en la capacidad predictiva, pero también refleja una mayor volatilidad en los sistemas climáticos.
Este aumento en alertas no es un evento aislado, sino parte de un patrón más amplio. En 2026, el SMN ha emitido más de 150 alertas por lluvias fuertes en todo el país. Estos datos, combinados con el contexto de los últimos años, muestran una tendencia clara hacia un clima más variable y menos predecible.