La situación que se está desarrollando en el comercio de carne entre Argentina y China ha generado una serie de alarmas en el ámbito agroalimentario. Según el último informe del SENASA, China ha suspendido una cantidad significativa de carne argentina por la presencia de un antibiótico prohibido en un embarque destinado a su mercado. Este incidente no es el primero que ocurre, pero sí el más grave en los últimos años, y plantea importantes cuestiones sobre la regulación internacional de alimentos y las consecuencias de las prácticas antiguas en el sector agropecuario.
¿Por qué un antibiótico prohibido desde hace 30 años genera un problema hoy?
El incidente ocurrió en un embarque de carne vacuna que se dirigía a China. Según fuentes oficiales, el antibiótico en cuestión es el colistiramina, un medicamento que fue prohibido en 1993 por la Organización Mundial de Salud (OMS) debido a su alta toxicidad en humanos. El problema surge porque, aunque el uso de este antibiótico fue común en las plantas de producción de carne vacuna en Argentina antes de la prohibición, muchos frigoríficos continúan utilizando sus residuos en procesos de conservación, especialmente en las zonas rurales donde el acceso a medicamentos adecuados es limitado.
La situación se agravó cuando China, un país que tiene un sistema de control de calidad muy riguroso en los productos alimentarios, decidió suspender 22 toneladas de carne argentina por presentar niveles elevados de este antibiótico. El motivo? El análisis realizado por el laboratorio chino reveló que el colistiramina había sido utilizada en el proceso de producción, lo que viola las normativas internacionales sobre seguridad alimentaria.
¿Qué ocurrió en el frigorífico afectado?
- El frigorífico en cuestión, ArreBeef, es uno de los principales exportadores de carne vacuna en Argentina, con una producción significativa y una presencia fuerte en el mercado internacional.
- El incidente se detectó durante un control de calidad realizado por el gobierno chino, que no permite que productos alimentarios contengan niveles superiores a los límites establecidos por la OMS.
- El SENASA activó un protocolo de investigación para determinar la causa raíz del problema y trabajar en la solución, incluyendo la colaboración con las autoridades chinas para establecer un mecanismo de control adecuado.
El caso es especialmente relevante porque, como señala un especialista en normativa alimentaria, el uso de medicamentos prohibidos en el proceso de producción de alimentos no es algo que se haya visto en la misma magnitud en el contexto argentino. Además, el hecho de que el antibiótico en cuestión haya sido prohibido hace 30 años, pero aún sea presente en productos alimentarios, revela un problema de continuidad en las prácticas agrícolas y la falta de seguimiento en las políticas de regulación.
Es importante destacar que, aunque el caso es reciente, no es el único que ha ocurrido en los últimos años. Desde hace décadas, existen problemas de calidad en la cadena de suministro de alimentos, especialmente en productos que pasan por países con sistemas de control menos rigurosos. Sin embargo, este incidente es el primero que involucra un antibiótico prohibido desde hace 30 años, lo que lo convierte en un caso de alto riesgo para la reputación de la carne argentina en el mercado internacional.