En un caso que ha generado controversia nacional en Estados Unidos, activistas en Minnesota han interrumpido un servicio domingo en una iglesia cristiana, asegurando que un pastor del lugar trabaja para la Agencia de Seguridad Interna (ICE). El incidente, vinculado a la muerte de Renee Good, una mujer muerta por un agente de ICE en una situación de violencia, ha llevado a una investigación federal por parte del Departamento de Justicia. Los manifestantes afirman que uno de los ocho pastores de la iglesia, David Easterwood, es un oficial del ICE en el campo de St. Paul.
El caso ha sido analizado por el Departamento de Justicia, que acusa a los protestantes de 'desacarar un hogar de oración' y señala que investigará por violaciones de derechos civiles. Según el informe de la Associated Press, David Easterwood, que no lideró el servicio en el domingo, apareció junto con la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, en una conferencia de prensa en octubre pasado. Esto ha generado especulaciones sobre posibles vínculos entre el pastor y las autoridades migratorias.
El presidente Donald Trump ha sido un actor clave en este escenario, ampliando un mensaje errado de un apoyado en su cuenta de Truth Social para justificar que Don Lemon, exanchor de CNN, debería ser encarcelado por transmitir una protesta anti-ICE. El mensaje original, que menciona una mujer que recibió 40 meses en prisión por violar la ley FACE, ha sido cuestionado por su precisión. El presidente ha ignorado las correcciones de su equipo, reiterando su deseo de que Lemon sea castigado por su participación en la protesta.
Los activistas en Minnesota han señalado que la protesta se desarrolló en respuesta a la muerte de Renee Good, una mujer que fue herida por un agente de ICE. Los manifestantes sostienen que el pastor involucrado, David Easterwood, tiene un papel clave en el proceso judicial por su relación con el gobierno migratorio. El incidente ha sido vinculado a un aumento en las protestas anti-ICE en el estado, con el Pentágono dispuesto a enviar 1.500 soldados en caso de necesidad.
El caso ha generado una discusión sobre la justicia y la libertad religiosa en Estados Unidos, destacando la tensión entre la seguridad nacional y los derechos civiles. Los defensores de los derechos religiosos argumentan que los protestantes están actuando dentro de su derecho a expresar su oposición a políticas de inmigración restrictivas, mientras que el gobierno federal busca mantener el orden en las instalaciones religiosas.
El incidente también ha generado preocupaciones sobre la aplicación de la ley en casos donde las autoridades se relacionan con la religión. Los activistas sostienen que la protesta no solo es una reacción a la muerte de Renee Good, sino también una llamada para que el gobierno considere los efectos de las políticas migratorias en comunidades vulnerables.